Mientras lees, el propio resumen te para y te pregunta: contestas mentalmente, abres la cajita, verificas, y sigues. Terminas el tema sabiendo qué has fijado de verdad y qué se te ha escapado, no con la sensación difusa de «creo que lo tengo».
Y dentro de cada resumen están señalados los conceptos que ya se han preguntado en exámenes EIR anteriores, para que sepas en todo momento dónde conviene apretar.
